De Itúrburu y del “Beili”
Mi tocayo Itúrburu amenaza que cierra el blog. Mala onda, francamente. Por si no lo sabe su opinión, más que necesaria, es muy vital, dada la sequía de criterios en este valle de lágrimas. Ejemplos al canto: 1) Nos provisiona de opiniones inquietantes, como cuando lo del atentado contra Guadalupe (y a enfrentar el hecho, bloggeros de esta patria: la mayor parte de ustedes hicieron mutis, tal mutis que hasta me parece cobardía o, por lo menos, dudosa indiferencia); 2) No evade opinar sobre política, por muy pesimistas que sean sus conclusiones sobre Correa y su alejamiento de la ruta de campaña; 3) Qué claridad la de ser: lo que se es al escribir, al opinar, al enseñar –sobre todo al enseñar-; 4) Y cuando tiene que sacar a relucir conocimientos, este resulta práctico, transmisible, diáfano, como en el caso de la poesía y sus poetas (léase el post sobre el tocayo Pessoa).
Pero, como el “man” dice: "hasta aquí me trajo el río". Claro que si el buen dios intercede, qué bueno sería un desbordamiento cultural tipo Bulu Bulu, que no lo deje escorar en orilla alguna, que no lo pare dique ni gavión, para que siga posteando como el LECTOR manda.
Y, bueno, como que no nos queda otra que referirnos también al “Beili” hablando
pestes sobre la patria tierra sagrada, “de honor y de hidalguía”. La verdad es que este buen idiota sudamericano siempre me fue ilegible, lo cual no es de sorprenderse puesto que ya tenía fama de inaudible y hasta de invisible. Mala leche para aquellos que lo ven, que lo oyen y que lo leen. Eso les pasa por ver, oír y leer “hueveces”
Mi tocayo Itúrburu amenaza que cierra el blog. Mala onda, francamente. Por si no lo sabe su opinión, más que necesaria, es muy vital, dada la sequía de criterios en este valle de lágrimas. Ejemplos al canto: 1) Nos provisiona de opiniones inquietantes, como cuando lo del atentado contra Guadalupe (y a enfrentar el hecho, bloggeros de esta patria: la mayor parte de ustedes hicieron mutis, tal mutis que hasta me parece cobardía o, por lo menos, dudosa indiferencia); 2) No evade opinar sobre política, por muy pesimistas que sean sus conclusiones sobre Correa y su alejamiento de la ruta de campaña; 3) Qué claridad la de ser: lo que se es al escribir, al opinar, al enseñar –sobre todo al enseñar-; 4) Y cuando tiene que sacar a relucir conocimientos, este resulta práctico, transmisible, diáfano, como en el caso de la poesía y sus poetas (léase el post sobre el tocayo Pessoa).
Pero, como el “man” dice: "hasta aquí me trajo el río". Claro que si el buen dios intercede, qué bueno sería un desbordamiento cultural tipo Bulu Bulu, que no lo deje escorar en orilla alguna, que no lo pare dique ni gavión, para que siga posteando como el LECTOR manda.
Y, bueno, como que no nos queda otra que referirnos también al “Beili” hablando
pestes sobre la patria tierra sagrada, “de honor y de hidalguía”. La verdad es que este buen idiota sudamericano siempre me fue ilegible, lo cual no es de sorprenderse puesto que ya tenía fama de inaudible y hasta de invisible. Mala leche para aquellos que lo ven, que lo oyen y que lo leen. Eso les pasa por ver, oír y leer “hueveces”
