Tuesday, March 13, 2007

LINCOLN, FUERZA VIVA

Naturalmente pienso en Joyce.

¡ADVERTENCIA! -no sea que sus giles mentes asuman que pienso en James Joyce, que es un JJ admirable, claro, pero no tan macanudo como el nuestro-: sólo por esta vez, cuando digo “Joyce”, me refiero a doña Joyce, fuerza vivaz del Guayas, en pleno afán educativo-globalizador, no faltaba más, de volvernos entendedores de sus pocas palabras. Y zas que nos manda a leer, vía espacio pagado en El universo, los aforismos de Lincoln… ¿Qué esperaban, giles, que hablara por interpósita boca de Montalvo, de Peralta, de Espejo, de Rocafuerte, o de Olmedo (que está en el hit parade de la “cultura” local, con aeropuerto y todo); ¿es que esperan hallar aforismos de Carrión, Cueva, Gonzáles Suárez, o de don Eloy en Google? Frío, frío. Con tanto gringo sabio para qué molestar a los aborígenes. Hasta hubiera esperado algo de las frases lapidarias y tan ocurrentes de don José María (“me precipité sobre las bayonetas”, por ejemplo) o de las sentencias de mi doctor Arosemena, qepd. Dios nos ampare, hasta hubiera comprendido –porque después de todo, acá en Guayaquil siempre fuimos medio masones y algo come curas- que invocara la patriarcal, apocalíptica, escarmentadora y reaccionaria estampa de don Gabriel García. Pero nones. Por último, si tan cristianamente se supone que debemos hacernos los giles (perdonando a los que nos ofendieron con el salvataje del 99) y vivir como giles (poniendo la mejilla antes que hacer relajo de palabra y obra) y dejar pasar las cosas como buenos giles, pues que hable entonces por boca del del Gólgota...

Ay, doña Joyce, lo que sucede es que el nazareno tiene, para su desgracia (suya de élla), un cariz tan antiglobalizante, que es preferible mantenerlo a distancia no sea que se nos subleve, y nos soliviante a los chiros, a los jubilados, a los informales, a los desempleados. Este hijo del hombre, como gran entendedor que es de la sapada artera de los sepulcros blanqueados, de esos que con gran alarde de competitividad facilitan el paso de un camello por el ojo de una aguja, es probable que sea quien interpele a doña Joyce y, con gran economía de palabras, le suelte eso de que “de la abundancia del corazón, habla la boca”.

Capaz que la gringa no entiende.

Tuesday, March 06, 2007

PABLO LUCIO PAREDES Y EL CATASTROFISMO

El catastrofismo, el de Belikowsky, por ejemplo, hizo furor harà unos 40 años o màs. Còmo se vendìan los libros, y còmo Hollywood ha sabido explotar esos temores y fascinaciones por lo catastròfico.
Pablo Lucio -ponderado el sujeto- prefiere ser escéptico ante las evetualidades que se derivarìan del calentamiento global y cita otros vaticinios y profecìas particularmente catastróficos, que no se cumplieron... ¡felizmente! Todo escepticismo es básicamente positivo pero el de Lucio está màs cerca del cinismo (o ignorancia) de Bush que de los protocolos de Kioto. Sin embargo una cosa es cierta: los glaciares de nuestros Andes desaparecen y con ello sobrevendrá la carencia del agua no sòlo para la sierra ecuatoriana sino para todo el país. Y si a eso le sumamos la eventual subida del nivel del mar nos vamos a encontrar con una situación geopolítica de lo más regional-ista. Porque mientras los de acá intentaremos subir hacia las zonas altas, los de allá vendrán en pos de los acuíferos más importantes de la costa. Y allí sí que se va a armar Troya. Y si a eso sumamos que los hermanos del sur, tan bien enterados de nuestras riquezas acuíferas, también se vendrán a visitarnos de por vida, pues el futuro de la patria (hijos y nietos) va a ser realmente catastrófico... con escepticismo o sin èl.